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martes, 4 de mayo de 2010

POEMAS PARA DIA DE LA MADRE: PIDIENDO PARA SU MADRE

PIDIENDOO PARA SU MADRE

POEMAS PARA DIA DE LA MADRE: PIDIENDO PARA SU MADRE


PIDIENDO PARA SU MADRE
ANONIMO

Pidiendo para su madre
un joven va por la aldea,
y aunque el dolor lo taladre,
sufre, calla y no se queja.

Cuando después de rodar
por las calles y las plazas
se arrodilla ante el altar,
y así lo sorprende el cura,

Y al ver que una mano falta
del brazo de aquel mozuelo,
don voz que es toda dulzura
Le dice: ¿Cómo te llamas?
¿Qué haces, di, por este pueblo?

Antón yo me llamo, padre,
Y le pedía a la Virgen
Que me den una limosna
Para que coma con mi madre.

¿Cómo perdiste la mano?
Le dice el cura piadoso.
¿Fue en el taller, fue en el campo?,
¿O algún reptil venenoso
te ha dejado, hijo mío,
pobre, triste, y mal parado?

No padre, no fue un reptil
lo que mi mano cortara.
Años ha que voy pidiendo
con lagrimas en los ojos
Y el rubor cubre mi cara.

Joven muy fuerte fui un día,
mis brazos fueron sostén
de una Madre de alma pura.
¡MADRE! ; palabra sagrada,
ya que Madre solo hay una.

La que con sus besos nos baña,
La que nos canta en la cuna,
La que jamas nos engaña,
¡Mujer que es todo ternura!

¡Qué malo, que malo fui
para con mi Madre amada!
Una noche padre mío
Tiemblo solo al recordarla,

Llegué borracho a mi casa,
y al encontrar a mi madre
que amorosa a mi venía
a darme un beso en la cara.

Con mi mano encallecida
Le di tan fuerte en el rostro,
Que cayó desvanecida.

Y aquella mujer bendita,
que tantos besos me dio,
estaba en el suelo herida,
y vi una mancha de sangre
que la mente me turbó

¡Maldito, maldito yo,
que a mi madre escarnecía.
Yo no sé lo que pasó,
Solo se que aun vivía,

Alcé a mi madre del suelo
Y al punto curé su herida.
¡Malhaya el hijo maldito
que comete tal afrenta,
y maldito aquel cobarde
Que en su pensamiento alberga
Pegarle a su propia Madre!

Y salí de su aposento
dispuesto, para vengarla;
quien la ofendió fue mi mano,
pues mi mano pagará
porque la había ultrajado.

Y ciego y lleno de ira
cogí el hacha enloquecido,
y a la mano envilecida
Que tal afrenta causara
Al ser que me dió la vida
Y con quien tan ruin me porté,
de un fuerte y certero golpe
de mi brazo la corté.

¡Por eso voy con mi pena
y voy por los pueblos, padre,
pidiendo de puerta en puerta
que me den una lismona
para que coma mi madre.

1 comentarios:

A las 8 de mayo de 2010, 9:19 , Blogger DANIEL Y MONICA ha dicho...

Esa poesia me hace llorar por que de niña y hasta adolescente se lo recitaba a mi mama, ahora que ya estoy casada y tengo una hija me pongo a pensar mas en el valor que realmente tiene una madre. pido a Dios yo pueda ser tambien una buena madre, amorosa y paciente.

 

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